miércoles, 5 de marzo de 2014

El golpe seco (o imprimir sin tinta)

Clara, Rafa y Kike, que llevaban carreras profesionales separadas, han decidido unirse en un estudio de diseño gráfico (y web y de eventos, y más cosas) llamado Rebostet. Estos chicos son muy perfeccionistas así que se vinieron al taller para decidir in situ la tinta que íbamos a utilizar en sus tarjetas.

Por el anverso, las tarjetas llevan el logo de Rebostet; los datos personales y de contacto van por el reverso. En el reverso iban a escoger una tinta verde; pero en el anverso no lo tenían claro. Empezamos por hacer un golpe seco (imprimir sin tinta). Es siempre una tentación, con este tipo de impresión, utilizar el golpe seco; pero para una actividad comercial, imprimir sin tinta no permite que la marca se vea claramente a primera vista: debes esperar que el cliente se detenga y se fije bien en la tarjeta. Y eso... no es bueno.



Hicimos una prueba con golpe seco, y luego probamos con tinta blanco transparente. Ya he hablado alguna vez aquí del blanco transparente. Esta tinta es como una especie de barniz, así que esperábamos que nos ofreciera un poco de brillo pero no color. Y lo conseguimos, pero todavía se veía poco.
Así que añadimos negro al blanco transparente, buscando que nos diera un gris muy sutil, y ese brillo del blanco transparente.


La adición de negro también nos llevó dos intentos. Aunque al final los chicos de Rebostet se decantaron por la tercera opción (poquísimo negro en el blanco transparente ;-).


Y aquí veis, de menos a más, de abajo a arriba, los cuatro intentos.
El papel que utilizamos en las tarjetas es el papel preferido en Oficio, el Materica Gesso de Fedrigoni de 360g. Como sabéis, tiene un alto porcentaje de algodón que permite que la presión se note, sin embargo, no tiene mucho gramaje y por la parte trasera de las tarjetas se puede intuir el logo del anverso. Esto es algo con lo que contábamos, y por ello los datos de contacto del reverso no coinciden con la impresión del anverso. (Un mal menor).


jueves, 5 de diciembre de 2013

La Fireta y un taller

Este fin de semana estaré vendiendo en La Fireta, una feria de cosas hechas a mano organizada por Ana y Eva, y que se celebra en la Galería Jorge Juan de Valencia.

Allí llevaré mis nuevas tarjetas, los álbumes de fotos para bebé y los de polaroid, recogeré encargos para lápices personalizados y venderé los ya famosos lápices de la suerte.
Además de estar allí al pie del cañón, el domingo ofreceré un taller de estampación con Super Veloz. No, no llevaré una tipografía Super Veloz de plomo a la Galería Jorge Juan; sino que llevaré una réplica de la tipografía hecha con cuños. ¡Mucho más fácil, dónde va a parar! Podremos jugar con la tipografía Super Veloz y explotar sus posibilidades creativas de modo más directo, sin necesidad de componer, ajustar, medir y volver a ajustar. Haremos abecedarios o dibujos; y estamparemos pósters o posavasos. Venid dispuestos a ensuciaros y a disfrutar. ¿Nos vemos el domingo a las 12h?

martes, 19 de noviembre de 2013

¿Curvas Bézier de bronce?

Para los que no estéis familiarizados con los programas informáticos de diseño, aquí os dejo un enlace a la Wikipedia: el de la curva de Bézier. No hace falta que lo leáis todo, sólo hasta el índice, que luego ya se ponen muy técnicos y no lo entiendo ni yo.

Y ahora empezamos con la entrada.

Hace unos días, aquí, os enseñé el proceso de composición de unas tarjetas para felicitar a los recién casados. En aquella entrada hablaba del kern de una tipografía Futura negrita del cuerpo 20 que estaba utilizando. Entonces, las tarjetas estaban en proceso de diseño; lo que en tipografía de plomo y en mi taller se traduce en:

1) pequeño esbozo dibujado sobre un papel, a tamaño
2) composición en plomo
3) aprovechas que has acabado un trabajo y tienes tinta en la máquina y sacas una prueba de tu composición antes de limpiar la máquina
4) limpias la máquina
5) te vas a casa con la prueba que has sacado y lo consultas con la almohada [esto puede que sea sólo en mi caso, que soy una indecisa perfeccionista]
6) al día siguiente pones la tinta que toca y te dispones a modificar tu diseño tantas veces como sea necesario hasta que quede tal y como quieres [lo que implica para cada cambio que hagas sacar la rama, abrir las cuñas, modificar el diseño, cerrar las cuñas, volver a colocar la rama, imprimir la prueba]
7) imprimes la tirada
8) antes de limpiar la máquina haces alguna prueba con algo que tengas por ahí compuesto pero a mitad diseñar (ay, no, que esto era el 3).

Como habréis podido ver, el diseño ha variado un poco. Y la palabra "felicidades" que me ocasionaba problemas, al final se ha impreso ondulada. Y es aquí, por fin, donde viene lo de las famosas curvas de Bézier.

El primer diseño
Si no tenemos en cuenta lo del kern, que finalmente se solucionó, esta composición no es que dijera mucho. No se salvaba ni con la tinta dorada que pensaba ponerle.
Así que tras consultarlo con la almohada, aparecí al día siguiente en el taller dispuesta a encontrar una solución. Me acordé de unas bolsitas con líneas de bronce curvadas que me regalaron en abril del año pasado (gràcies Pep) y que todavía no había podido utilizar. Era el momento de experimentar. Así que abrí las bolsitas y cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que las líneas de bronce no eran líneas sino interlíneas.
Mirad y luego sigo:

De dos en dos, líneas curvadas por parejas

Esto es lo que había en las bolsitas. Yo como había visto que eran de bronce di por sentado que eran líneas, y mi idea era dibujar algún tipo de filete curvado (una curva Bézier en toda regla) por aquí o por allá.
Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que no tenían la altura de los tipos y que realmente debía componer las letras en curva. ¡¡Esto era mil veces mejor!!



Luego rebuscando en las otras bolsas encontré las líneas que pensaba encontrar. Mirad en la foto de aquí arriba: en primer plano hay una interlínea de 12 puntos recta, luego está la palabra compuesta entre dos interlíneas de bronce curvadas, y por último hay una línea curvada que tiene la altura de los tipos. También lo podéis ver en las dos fotos de abajo, la regleta que es más alta tiene cran (la rayita grabada) y tiene la altura de los tipos, así que se entintaría y se imprimiría; y la más baja es la interlínea, la pieza que se pone entre línea y línea de texto para dejar un espacio en blanco.



Luego he caído en la cuenta de que estas interlíneas curvadas debían ser de bronce (un metal más duro que la aleación de plomo, estaño y antimonio habitual) porque deben soportar mucha presión cuando están en la rama, y de este material no se deforman tan fácilmente.

Así quedó la palabra acuñada. (Aviso para navegantes: nadie me ha enseñado a acuñar estas regletas, y en mis libros de consulta no he encontrado instrucciones al respecto así que lo he hecho como he pensado que debería ser. Las letras no se caían y las regletas no parecía que padecieran mucho).

El resultado
¡Oh, no! ¿Pero qué es eso en la sílaba "LI"?
Que no cunda el pánico, que lo arreglé.

El auténtico resultado final
¡Ah, y son tres modelos diferentes de tarjeta! Fijaos bien.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La colección de tarjetas

Ya están acabadas, y los que me seguís por Facebook ya las habréis visto. He dado por terminada mi primera colección de tarjetas.
Todas están impresas con el mismo papel (Keaykolour de 300gr) y todas tienen el mismo formato (10,5x15,5cm dobladas).
El primer modelo que imprimí es el del bañista que ya conocéis. Lo tenía pendiente desde hacía casi un año, los azurés y el bañista han estado todos estos meses en mi cabeza y por fin los imprimí.


Estos son el segundo y el tercer modelo que imprimí. El cliché de la bici no es excesivamente antiguo, pero el de la moto sí. Lo encontré en la caja que me regaló Alfredo, mi maestro, ¿os acordáis? En la primera revisión que hice de la caja no me llamó la atención, pero hace unos días volví a sacar la caja y a revisar todo lo que tenía, y ¡qué sorpresa!



Tanto la bici como la moto me parecieron tan bonitas que no quise poner ningún tipo de texto o dibujo que distrajera la atención, pero como eran demasiado pequeñas y la tarjeta iba a quedar muy sosa, decidí imprimirlas dos veces, en dos colores distintos.


Aquí está la cuarta tarjetas: la máquina de escribir es un cliché que hice para Alba hace un tiempo, así que aunque la ilustración es antigua, el cliché es moderno. Y la mano —el índice—, ése sí que es antiguo; tiene hasta un pequeño golpe en el dedo anular que parece un anillo.

También he impreso otros tres modelos que hace tiempo que tenía en mente. El diseño ha ido cambiando en mi cabeza y sobre el papel hasta este resultado final.


En la próxima entrada os cuento cómo he acabado imprimiendo estos diseños. Ya visteis en la entrada anterior que la palabra "felicidades" me tuvo entretenida. Finalmente la he impreso curvada (ya lo veis) así que los desajustes en el kern no se notan tanto.

Por último, he impreso una tarjeta muy personal. Las Navidades pasadas, cuando compré unas cuantas cajas de tipos de una imprenta que cerraba, me traje esta tipografía del cuerpo 24 que me recordó inmediatamente a la que se utilizó en los pósters de la exposición de Andy Warhol en el Moderna Museet de Estocolmo, allá por el año 1968. ¿Sabéis de lo que hablo? Mirad aquí.


No es exactamente la misma tipografía, pero no cabe duda que se parecen. Y el texto imita la estructura del famoso: "I never read, I just look at pictures".
Lo de "Moderna Imprenta Oficio" es, además de por el Moderna Museet, porque no sé si os he contado por aquí que en septiembre Oficio salió en la revista Esquire, y eso no cabe duda que es ser moderno ;-)



Y ahora que ya están las tarjetas acabadas por fin he echado mano del random generator para buscar a los ganadores del sorteo. Eran cinco ganadores, y lo que he hecho ha sido distribuir los premiados de tal forma que dos personas han sido elegidas entre los que comentasteis en la entrada del blog, dos personas han sido elegidas entre los que dijeron que les gustaba el sorteo en FB y una persona entre los que comentaron en la entrada de FB. Y los ganadores son Ana R. Leiva, Xelo Garrigós, Sergio Plano, MC Mengual y Cristina García. Muchas gracias a todos por participar, por seguir mi blog y por acompañarme en FB. Espero que os guste lo que recibáis.

martes, 5 de noviembre de 2013

Un kerning fatal

Entre mis cajas de tipos tengo una Futura negrita del cuerpo 20 que me gusta bastante, la verdad. Pero ayer, imprimiendo unas tarjetas, tuvimos ella y yo una desavenencia. Mirad esta foto:


¡Qué tipo de kerning entre la D y la A es este! Escandalizada estaba yo (es broma). ¿Y qué hay del espacio tan ridículo después de la E (tanto entre la E y la L y la E y la S?
Los tipos que veis aquí arriba no tienen ningún espaciado entre ellos, están compuestos letra a letra uno detrás de otro, y salta a la vista que el espacio entre la D y la A es muy superior al espacio entre el resto de las letras.
Así que me puse manos a la obra y saqué espacios de un punto de grosor, para ir intercalando entre las letras que ópticamente estaban más juntas, para intentar acercarme al espaciado de la D y la A. La D y la A siguen estando una junto a la otra, sin espacios entre medio, y casi todas las demás tienen un punto de separación entre ellas.
Y esto es lo que conseguí:


No es un espaciado perfecto, per está mucho mejor ¿no?

Para los que estos términos tipográficos se os escapen, aquí tenéis un enlace al término kerning de la Wikipedia (muy completo) y el español (bastante pobre en comparación).

P.D.: Las fotos son de unas tarjetas nuevas. Pronto os enseñaré la colección completa.

martes, 29 de octubre de 2013

¡Hola Pola!

Parece que este comienzo de curso está siendo muy productivo en el taller; bueno, más que productivo, efectivo. Por fin estoy llevando a cabo proyectos que estaban en mi cuaderno de notas desde hace años.
Uno de esos proyectos era un álbum de fotos para polaroids. Ya sé que hoy en día entre las cámaras digitales y los móviles ya nadie hace fotos analógicas, y mucho menos de revelado instantáneo. Pero a mí me gustan las polaroids, y yo todavía hago alguna de vez en cuando (hasta que se me acabe el stock).



Parte del atractivo de este trabajo era imprimir con tipos de madera sobre cartón gris contracolado. Ya sabéis que a mí lo del cartón gris al aire me gusta mucho (así son los libros que le construyo a mi hijo Miguel, y así son las cajas que utilizo para lápices y papelería personal, también son así los álbumes que hago junto con Heroine Paper Goods). Pero todavía no os había enseñado un trabajo que tuviera las tapas impresas con tipos de madera.
La encuadernación es estilo japonés, con tela amarillo yema pero en tono pastel; y en el interior hay diez hojas de cartulina negra (porque los "carretes" de Polaroid son de 10 fotos). Las fotos se sujetan con esquinas adhesivas para no dañarlas.

P.D.: El año pasado le hice a mi sobrino Roque un cuaderno de campo y un álbum de fotos con esta técnica como regalo de Comunión, pero no me dio tiempo a fotografiarlo y no os lo pude mostrar.

viernes, 18 de octubre de 2013

¡Por fin! o Nos tiramos a la piscina

Octubre de 2012, sí, justo hace ahora un año escribí por aquí sobre los botadores. ¡Qué vergüenza! Hace un año que empecé a pelearme con un cliché de unos bañistas, que yo quería convertir en un solo bañista. Esta es la foto de entonces:


Esta semana, por fin, he acabado con los bañistas indeseados (y con la piscina, y con los árboles, y hasta con los vestuarios). Es de justicia decir que en todo este tiempo los bañistas han estado olvidados en un cajón, no vayáis a pensar que estas cosas llevan tanto tiempo. En un par de días he acabado con las partes del grabado que no quería, y he impreso una tarjeta a cinco tintas.

El bañista
El mar
Porque si le quitaba la piscina al cliché tenía que ponerle agua nueva al bañista, y he impreso un agua hecha con azuré (las líneas que se utilizaban antiguamente para las cifras en los cheques o recibos). Para el mar empecé con una tinta azul (mezcla de cian y azul reflex) para la zona más profunda, y luego fui añadiendo blanco transparente para ir aclarando el tono.


Ay, esto ha sido más largo que un embarazo, y yo estoy muy satisfecha con mi hijo "docemesino". 
El bañista forma parte de una nueva colección de tarjetas que pronto estarán disponibles en la tienda. Ya he impreso cuatro modelos —ninguno tan bonito como este ;-P—, y creo que todavía imprimiré uno más.

* * *

Y ahora, nos tiramos a la piscina ;-) Hace un momento he entrado en el Facebook de Oficio y me falta nada para llegar a los mil seguidores. Así que el último día de octubre sortearé entre los seguidores del Facebook de Oficio y aquellos que comenten en esta entrada (opción para los que no tengan FB) cinco colecciones de las nuevas tarjetas que aparezcan a la venta en la tienda (habrá cinco premiados, no queremos un abusón que se lleve cinco unidades de cada tarjeta).